Producto señuelo

El producto *señuelo* y el adiós a la razón

¿Alguna vez has pensado en qué te lleva a comprar?

Si hablas con cualquier persona ajena al mundo del marketing te dirá que compra de una manera lógica.

Evalúa las posibilidades y elige la que sea la mejor para ella en la ocasión en la que se encuentre.

De hecho, la mayoría de nosotros pensamos que compramos así… pero simplemente no es cierto.

En ese caso no realizarías compras impulsivas, no te preguntarías después por qué has tomado una decisión…

Tú me entiendes, vaya.

Eso sucede porque la mayoría de las decisiones que tomamos no son racionales, aunque pensemos en ello.

De hecho, en un gran porcentaje de las ocasiones se producen porque el vendedor te ha llevado a escoger ese producto entre todos los demás.

Y una de las estrategias más habituales para ello es la técnica del «precio señuelo».

Antes de seguir ese camino, déjame explicarte un poco cómo entendemos los precios los seres humanos.

Aunque tú veas un número y puedas sentir si es alto o bajo, en realidad eres incapaz de entender si es caro o barato.

Tú sabes que un café por 0,40 céntimos es barato y que uno que cuesta 9,90 céntimos sería caro.

Pero… ¿por qué lo sabes?

Porque se trata de un producto que conoces, con el que has interactuado muchas veces y tienes constancia de los precios que se suelen manejar.

Hasta ahí todo bien.

Pero… ¿y si hablamos de una herramienta industrial? ¿Y de una pieza para una placa solar?

¿Serías capaz de saber de un solo vistazo si se trata de un precio caro o barato?

Por supuesto que no.

¿El motivo? Te faltaría ese precio de referencia para que pudieras llegar a una conclusión.

Bien.

Pues esto es justo lo que también están haciendo contigo en muchos productos o servicios que están comprando.

Como en tantas ocasiones no conoces cuál es el precio de referencia, son ellos los que te colocan ese contexto.

Y, claro, todo ello es lo que condiciona tu decisión.

Al colocarte ese precio señuelo y tú darlo por bueno, todo lo que sucede a partir de ese momento es «lo que ellos quieran».

Muy fuerte, ¿verdad?

A partir de ahora te reto a algo.


Trata de encontrar en los productos y servicios que compren cuál es el precio que están utilizando como referencia.

Y a partir de ahí, toma una decisión.