Cuaderno de Bitácoras #2: Creatividad en tiempos de prisas

Soy un desgraciado.

Las cosas como son.

Te dije que todas las noches te iba a traer un pequeño diario de qué tal había ido el día profesional y no lo he hecho.

Culpa mía ¿eh?

Me ha ido acordando todos los días pero siempre lo he ido dejando y se me ha olvidado por completo.

Vamos, que me daba cuenta de que no lo había hecho cuando ya estaba en la cama.

Pero todo eso cambia hoy.

Y es importante que lo haga.

En primer lugar porque esto es un compromiso de mí para ti.

Pero de alguna manera, escribir estas líneas también lo es conmigo.

Sobre todo porque en un mundo donde se buscan tantos resultados inmediatos, tener un espacio donde pueda escribir sin más me encanta.

Y mientras creo que la newsletter, si no te gusta, al final es algo intrusivo. Aquí entras solo porque quieres.

Y eso está genial.

Total, te quiero comentar un poco cómo ha sido esta última semana y media desde la última vez que te escribí.

Porque han pasado tela de cosas.

Para empezar, lo primero que te quiero decir es que esta semana he estado muy cansado.

No sé si es porque el niño me ha pegado algo y no soy consciente de qué pero me he notado cansado.

No mentalmente, físicamente.

De estar delante de otro dedo y pensar: es que me voy a dormir delante de la pantalla y da igual que me tome el octavo café.

Hace años esto me hubiera molestado mucho por dentro.

Hubiera estado dándole vueltas a la idea de que no estoy avanzando como me gustaría.

De que cada día no estoy haciendo todo lo que quiero hacer.

Y me hubiera ido a la cama pensando y rumiando y enfadándome conmigo mismo.

Por suerte la experiencia me ha enseñado a no hacer esto.

¿Os acordáis de que el otro día os mandé un vídeo en el que os hablaba de esa charla TED de lo bueno, lo normal y lo malo?

Pues creo que es lo que pasa también en el mundo emprendedor.

Que a lo largo de un año tienes días buenos, días normales y días malos.

Y si tengo que tener días malos donde estoy cansado de vez en cuando, pues no pasa nada.

En primer lugar porque lo esencial lo voy a sacar.

Y en segundo porque siempre se puede recuperarlo con tiempo.

Pero si te voy a decir que había una pequeña preocupación en mí que se rumiaba y se rumiaba en la mente, que decía lo siguiente:

No tengo ninguna gana de guardarme todo este trabajo para el fin de semana la verdad.

Entre tú y yo supongo que avanzaré un poco para ponerme al día del todo.

Pero ya esta mañana de trabajo me ha ayudado a que todo vaya un poquito mejor.

Más allá de eso, tengo la sensación de que el mundo está cambiando muy deprisa.

Cada vez hablo con más copywriters que están tremendamente quemados y agotados de lo que está sucediendo en el mundo.

Se quejan de la inteligencia artificial y las 200 herramientas que surgen.

Y lo entiendo.

Porque se supone que la IA venía a hacernos la vida más fácil pero en realidad a nosotros nos exigen mejores resultados en menos tiempo.

Así que veo a muchas personas perder esa parte de enamoramiento que tenían con la parte creativa del trabajo.

Leñe, si pasas de poder pensar, estructurar y crear a tener que ir trabajando y picando piedra con una IA, es normal que digas: “Me he convertido en un mero funcionario”.

Por eso es tan importante no perder esa parte de que ir a hacer las cosas bien.

Sé que esto es difícil pero es muy importante tenerlo en mente.

¿Por qué te digo esto?

Porque a la hora de la verdad resulta imprescindible que, cuando estés trabajando tú solo con una inteligencia artificial, estés buscando siempre esa vuelta de tuerca extra.

Esa idea creativa.

Es un enfoque diferente.

Ese ángulo que te permite jugar.

Esa historia que tienes dentro, por tu experiencia, y que puedes aplicar en ese email.

Lo que sea.

Por eso creo que incluso en un mundo acelerado tenemos la responsabilidad de frenar y de buscar una manera diferente de hacer las cosas.

Insisto.

Esto no es fácil: no es lo que la gente quiere o no es lo que la gente te demanda.

Pero a la hora de la verdad, es lo que puede hacer que sus negocios funcionen mucho mucho mejor.

Por lo tanto hagamos lo que hagamos, tomémonos el tiempo y la paz para poder hacer las cosas bien.

Para crear, para disfrutar, para ser creativos y para tener materiales únicos

Y como decía el refrán, “vístete despacio que tienes prisa.”

Paradójicamente hoy a mí me toca lo contrario.

Me toca un día de picar piedra, de sacar cosas hacia delante y de ejecutar, ejecutar y ejecutar.

Es lo que tiene haberse estado durmiendo delante de la pantalla los últimos días.

Pero oye incluso en estos momentos intento no perder de vista la creatividad por mucha necesidad que haya de sacar cosas.

A medio plazo, te aseguro que merece la pena.

Gracias por leer otro cuaderno de bitácoras.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.