Linkedin y YouTube, una semana de contrastes.

Hace un rato me ha llegado una notificación de YouTube.

Me decía que se había retirado un vídeo por derechos de autor y que imponía en una de las tres faltas que puede tener un canal de YouTube.

Y cuando lo he visto, lo primero que he pensado es: ¿de qué vídeo?

Si en realidad el 99% de mi contenido son presentaciones o Miro.

Así que me puse a trastear y he visto que era uno de una presentación que hice sobre “The Boron Letters” de Gary Halbert.

Dónde evidentemente no había ningún elemento de derechos de autor porque la presentación la había hecho yo.

Así que bueno he presentado la contrarreclamación para que me lo quiten.

La cuestión es que ha habido una persona que ha llegado al canal y ha decidido denunciar ese contenido diciendo que era suyo.

Y salvo que me esté denunciando los herederos de Gary Halbert porque no quieren que se hable de su libro, no puedo entenderlo.

Esto me ha hecho pensar.

Que en realidad sé que esto va a quedar en una anécdota y que si no me la quitan en 90 días, se va sola.

Oye la primera falta que tengo en 8 años, como copymelo y los otros tantos que tenía antes de emprender en YouTube, pues no pasa nada.

Pero me he estado acordando de lo que ha pasado esta semana en Linkedin.

Os pongo en contexto.

Luis Garau, que seguro que os suena, montó hace tiempo una herramienta para prospección en Linkedin.

Esta herramienta ha sido baneada, se supone, por incumplir las normas de Linkedin.

Que yo ahí ni entro ni dejo de entrar.

Y la cuestión es que tanto él como su socio se han quedado en una situación muy jodida porque, además de bloquearles la herramienta, les han bloqueado también las cuentas y no las pueden recuperar.

Y claro, gran parte de sus fuentes de ingresos era la plataforma de Linkedin.

Más allá de todo el cristo mental que esto tiene que suponer, he visto un montón de publicaciones en Linkedin riéndose de esta situación.

Y sinceramente yo no soy capaz de entenderlo.

¿Cómo es posible que nos podamos reír del mal ajeno?

¿Cómo es posible que podamos alegrarnos de que alguien le vaya mal?

¿Cómo es posible que podamos buscar interacciones ante unas personas que han perdido su manera principal de llevarse comida a casa?

Sinceramente, no lo entiendo.

O puede que sí y ese es el problema.

Que como en el caso de YouTube veo a mucha más gente pendiente de molestar a otros que de hacer las cosas bien

Que nos alegramos de que, cuando a alguien le va bien, le echen hacia abajo todo en lugar de pelear y pelear lo que estamos haciendo nosotros.

E insisto: no sé si el caso de Luis será un caso donde se hayan incumplido las normas. Puede ser.

Pero es que eso no es lo importante.

Lo importante es que supone que todos somos emprendedores, que tenemos proyectos, que tenemos negocios y que sabemos lo difícil que es sacarlos hacia adelante.

Entonces…

¿Cómo podemos alegrarnos de que a otro le vaya mal?

¿Cómo podemos buscar interacciones y me gusta riendonos de la situación?

Llamadme loco pero creo que deberíamos de estar por encima de eso.